Demasiados años de sometimiento, demasiados años llevamos el ser humano maltratando la naturaleza y nuestro planeta de manera indiscriminada.

Nos hemos creído que todo vale con tal de hacer crecer nuestra economía y nuestro estado de bienestar, y somos tan estúpidos que hemos mordido la mano que nos da de comer. Demasiado tiempo nos ha dejado jugar con ella.

Cuando hace tan solo unos meses el universo ardía en diferentes zonas del mundo, muy pocos escucharon su llanto desgarrador. Se ha dado cuenta que de nada sirve llorar, que este estúpido ser humano solo entiende cuando se le golpea. Y eso es lo que está sucediendo.

Vamos a recibir golpes hasta que cambiemos nuestra manera de actuar. Cada golpe puede ser más duro, tengan en cuenta que cada día las sequías pueden ser más largas, los huracanes más intensos, los terremotos más devastadores o las epidemias más potentes.

Este virus es extremadamente contagioso, pero tiene una letalidad muy baja comparada con virus que son auténticas máquinas de matar. ¿Habéis pensado que sucedería si se juntaran ambas cosas?

Nos hemos convertido en el animal más irracional que hay sobre la tierra y tenemos dos opciones, o cambiamos nuestra forma de actuar dando prioridad a la naturaleza, o será ella la que pasará por encima de nosotros.

Los que tenemos la suerte de poder vivir junto a ella, estos días la estamos viendo descansar, respirar con más fuerza, una salud que mejora cada día que todos estamos secuestrados.

Entendamos el mensaje, esta pandemia la vamos a pasar, pero los próximos golpes pueden ser definitivos si no cambiamos nuestro modo de vida dando prioridad a la naturaleza.

Rafael Muñoz (Ganadero)

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